Óleo sobre lienzo 65x54 año 2.002.
Al resguardo de las olas estrelladas en la roca, su cúspide luminosa nos dirige hasta la costa, vigía de pescadores, amiga de las gaviotas, esperanza de marineros cuando de la mar se agotan.
Cómplice de los constantes caprichos entre cielo y mar, testigo de su serena calma y de su furia tempestad, antorcha que alumbra alto divisada desde lejos, anhelos de navegantes y una estrella más, en el espejo del cielo.
Obra y texto Santi García Cánovas.
