Acrílico-óleo sobre lienzo 20x20
Hubo un tiempo en el que unas manos adultas, ágiles y amorosas sostenían, acariciaban protegían...todo eso aderezado con presteza y especial cuidado, manos de madres ansiosas por vernos crecer y alzandonos en cada una de nuestras caídas.
Hoy sujetamos esas manos con amorosa firmeza porque sentimos relegado el testigo que con la edad se hereda; ahora frágiles, temblorosas , sosteniendo a la par una mirada algo ausente , contagiada de vivencias que sin palabras nos hablan.
Santi García Cánovas.

