Óleo sobre lienzo 60x80
Nacemos iguales y al poco te perforan los pequeños lóbulos de las orejas....creo que es en ese momento cuando existe la primera diferencia , la primera de muchas que nos lleva a sufrir las consecuencias de ser mujer.
Me encanta serlo, creo firmemente en el poder de nuestra feminidad, de la capacidad y talento , de la duplicidad innata al hacer las cosas, y de nuestro espíritu de lucha.
Pero sufrimos sus consecuencias....a los 14 comienza más o menos el primer pago que le haces a la vida y que se cobra al mes su pequeña tortura.
Somos así recipientes receptores de vida, cuerpos perfectamente diseñados para ser la primera cuna de cada hombre o mujer de la tierra, algo maravilloso pero poco apreciado para el valor y dedicación que amorosamente empleamos.
Alumbramientos que mezclan sabores entre dulce y amargo, dulce espera que alivia intensos dolores de parto.
Y así, rota por el esfuerzo y aún sin darte cuenta, eres madre de una vida sin manual y sin experiencia que te lleva a "desvelos y dichas" mientras dura tu existencia.
El ecuador de la vida marca de nuevo la diferencia, aquella que convivió contigo y cada mes te visitaba decide no hacerlo más, al menos regularmente y un estallido de sensaciones se instala en tu cuerpo, te hiere, te aqueja, cambios que nos marcan y de nuevo sin nanual para comprender su causa...qué difícil ser mujer , estar al otro lado de la cara amable y ser femenina , respirar y sentir orgullo cada minuto siendo mujer.
Me encanta serlo, creo firmemente en el poder de nuestra feminidad, de la capacidad y talento , de la duplicidad innata al hacer las cosas, y de nuestro espíritu de lucha.
Pero sufrimos sus consecuencias....a los 14 comienza más o menos el primer pago que le haces a la vida y que se cobra al mes su pequeña tortura.
Somos así recipientes receptores de vida, cuerpos perfectamente diseñados para ser la primera cuna de cada hombre o mujer de la tierra, algo maravilloso pero poco apreciado para el valor y dedicación que amorosamente empleamos.
Alumbramientos que mezclan sabores entre dulce y amargo, dulce espera que alivia intensos dolores de parto.
Y así, rota por el esfuerzo y aún sin darte cuenta, eres madre de una vida sin manual y sin experiencia que te lleva a "desvelos y dichas" mientras dura tu existencia.
El ecuador de la vida marca de nuevo la diferencia, aquella que convivió contigo y cada mes te visitaba decide no hacerlo más, al menos regularmente y un estallido de sensaciones se instala en tu cuerpo, te hiere, te aqueja, cambios que nos marcan y de nuevo sin nanual para comprender su causa...qué difícil ser mujer , estar al otro lado de la cara amable y ser femenina , respirar y sentir orgullo cada minuto siendo mujer.
Santi García Cánovas

