Acrílico-óleo sobre lienzo 50x50, 2.015.
En el transcurrir del tiempo y de generación en generación padres educan a hijos que a su vez reciben el testimonio heredado para educar a los suyos, el lazo consanguineo es mucho más fuerte que la experiencia propia y lo tomamos como referente para dar los primeros pasos en la vida, igual ocurre con las tradiciones que aún preservamos, todas siguen el patrón de la continuidad en el tiempo y en confiar el oficio, la pasión, la cultura, la educación a los más pequeños que serán nuevos recipientes de sabiduría y tradición.
La Pisada de la uva se ha convertido en una fiesta, en oportunidad de recrear y enseñar a los niños experiencias en desuso de oficios que no olvidamos, gracias al festivo y tradicional momento compartido por generaciones.
Santi García Cánovas.
