miércoles, 29 de junio de 2016

Madurez de la Rosa.

Óleo sobre lienzo 75x50.

Necesaria etapa de nuestra existencia, dónde la belleza se eleva a la máxima potencia, piel aún aterciopelada, serena la mirada, tatuados los surcos de vividas experiencias que han dejado huellas, y alma de niña aún latente que se sonroja al mirarla.